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1 de Septiembre de 2022
El bienestar de los cerdos comienza con reducir el estrés y jugar

el bienestar animal es “el estado físico y mental de un animal en relación con las condiciones en las que vive y muere”. Un tema para incluir ya en la agenda.

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El bienestar animal (BA) es inherente al individuo, no es algo que se pueda proporcionar o quitar, pero sí se puede proveer o restringir de recursos para que el animal haga frente a su medio y que esto afecte su bienestar, ya sea de manera positiva o negativa. Como la OIE (Organización Mundial de Sanidad Animal) lo menciona, el bienestar animal es “el estado físico y mental de un animal en relación con las condiciones en las que vive y muere”. Por su parte, el Dr. Broom lo define como “el bienestar de un individuo es el estado en el que se encuentra dicho individuo en relación con sus intentos de afrontar su medio ambiente”. Es precisamente el fragmento de “[…] sus intentos de afrontar su medio ambiente” el que explica el fin de una evaluación de BA, porque precisamente se analizan todos los aspectos a los que el animal está haciendo frente en ese momento, aspectos medio ambientales (ej. temperatura ambiental, humedad relativa, etc.), presión de producción (ej. partos por hembra por año), aspectos sociales (ej. mezcla de animales, relación hombre-animal, etc.) y aspectos individuales (ej. estado fisiológico o de salud), y cómo el animal reacciona ante ello.

Es de interés para el evaluador saber qué tan eficiente está siendo un individuo para sobrellevar todas esas situaciones de las cuales en su mayoría no tiene control. Se debe considerar que los animales han desarrollado respuestas que les confieren habilidades para hacer frente a estímulos adversos o potencialmente letales, para evitar los estresores y recuperarse del estado de estrés rápidamente, para de esa manera asegurar su sobrevivencia.

Por lo que el no identificar signos u hormonas de estrés (catecolaminas y corticosteroides), no necesariamente significa que el individuo se encuentre en un óptimo bienestar Como Lawrence (1987) menciona, un bienestar animal óptimo no es únicamente la ausencia de emociones negativas (ej. frustración y miedo), sino la presencia de emociones positivas (ej. placer y alegría), lo que sugiere que es más importante asegurar la presentación de conductas relacionadas con emociones positivas (ej, juego), que aquellas que indican los intentos de sobrellevar un ambiente con pocos estímulos que frustren la expresión de conductas con alta motivación.

Dentro de las mediciones del bienestar se incluyen indicadores fisiológicos (ej. frecuencia cardiaca y respiratoria, temperatura corporal, etc.), niveles hormonales (ej. cortisol), presencia de enfermedades y comportamiento. El comportamiento y sus alteraciones son indicadores del estado de bienestar de un animal. Por ello es importante conocer el comportamiento natural de la especie a evaluar. El cerdo (Sus scrofa) tiene un amplio repertorio conductual, es una especie altamente sociable, curiosa, diurna, con alta motivación por explorar, con un complejo sistema de comunicación, es una especie muy sensible a los cambios en el medio ambiente y a las alteraciones sociales.

Por ello ha sido una especie de mucho interés para comprender ciertas conductas. Un comportamiento que ha causado mucho interés es el del juego. Este se ha estudiado en mamíferos incluyendo a los niños, ya que existe la curiosidad por entender su función y valor evolutivo. El juego se considera elástico o de lujo. Las conductas elásticas o de lujo son clave como indicadores positivos de bienestar, ya que son las primeras que los animales dejan de expresar bajo un ambiente desafiante o difícil. Por lo tanto cuando ocurre se considera que el animal se encuentra en un óptimo bienestar. En este caso, el juego únicamente se desarrolla cuando están ausentes la mayoría de los estresores y se cubren las necesidades primarias.

El juego se considera un comportamiento afecto-positivo, ya que está relacionado con una mayor actividad en la región subcortical del cerebro, mediando las propiedades de recompensa y estimulando niveles altos de neurotransmisores “de placer” (opioides, glutamato y acetilcolina). Es por eso que se ha posicionado como una prometedora alternativa para la evaluación de las condiciones ambientales en las que se encuentra un individuo y puede funcionar como indicador de bienestar animal.

Sin embargo, en los protocolos más usados para su evaluación no se toma en cuenta. Papel del juego en el desarrollo El juego favorece ciertas capacidades de los animales, sirve para practicar habilidades que necesitarán en su vida adulta, se involucra en acciones complejas y vigorosas que les da a los sistemas perceptuales, neuronales y motores la experiencia para el desarrollo y mantenimiento de habilidades biológicas y conductuales.

Algunos autores mencionan que algunas habilidades que promueve el juego, es la de tener la capacidad de manejar situaciones inesperadas, versatilidad emocional para recuperarse de situaciones adversas y entrenamiento de habilidades físicas y motoras. Además, el juego locomotor que se explicará más adelante, fomenta el desarrollo y coordinación de la musculatura esquelética, así como la capacidad pulmonar.

Cuando el ambiente ocasiona una ausencia de dicha actividad se incrementa la presentación de lesiones en pezuñas, artritis y laminitis. El juego social, que también se explicará a continuación, les permite a los animales desarrollar habilidades sociales que facilitarán su integración a un grupo, pero además promueve el desarrollo de habilidades reproductivas, como se observó en ratas macho, donde muestran un comportamiento sexual incompetente cuando son aislados durante su etapa juvenil, lo que sugiere que la orientación de ciertas capacidades requiere juego social más que un simple contacto social.

Por lo tanto, todo lo anterior permitirá que los animales tengan la capacidad de responder a situaciones novedosas, los preparará para que puedan explorar el medio ambiente y poder realizar movimientos finos, entre otras cosas.

Características del Juego

1) Sin una función aparente.

2) El comportamiento es voluntario, placentero, espontáneo y realizado para beneficio del individuo.

3) Difiere en duración y frecuencia con comportamientos considerados como “serios”.

4) Se realiza de forma repetitiva, sin llegar a ser una estereotipia. 5) Se observa cuando el animal está libre de estrés y en óptimo estado de salud. El juego es particularmente frecuente desde el post-destete (3 a 4 semanas de vida) hasta la pubertad en los cerdos y contiene elementos de conductas agresivas, predatorias y sexuales que se asemejan a las que despliegan cuando son adultos; sin embargo, los cerdos jóvenes las muestran de manera modificada, exagerada y sin un fin aparente o específico.

Además es acompañado de sensaciones de placer y excitación, y es por eso que se considera importante en la salud animal. Newberry y colab. (1988) encontraron que la presentación del juego aumenta durante las primeras seis semanas de vida y comienza a bajar hasta alcanzar bajos niveles alrededor de la catorceava semana. En cerdos adultos hay poca información acerca del juego, ya que casi no se observa, es por eso que en caso de observarlo es un indicador de que el individuo está lidiando adecuadamente con los eventos a los que se enfrenta, es decir, que su bienestar es óptimo.

Este comportamiento se ve afectado directamente por el estado nutricional y la presencia o ausencia de lesiones v; este ocurre como un evento de recompensa, nunca se observa si el cerdo se encuentra ante eventos adversos, como en algún estado de estrés o afección en la salud.

Repertorio del juego en cerdos

El juego se ha descrito en cerdos silvestres y domésticos (Sus scrofa), y se distinguen dos tipos: juego individual y social.

1) Juego individual: Es un conjunto de movimientos locomotores intensos o sostenidos que desempeñan en solitario.

a. Juego locomotor: Es el más común en lechones hasta el post-destete (de 2 a 6 semanas de vida), también se ha observado en cerdas recién destetadas al entrar al corral tras varias semanas con poca actividad física. Consta de un comportamiento aislado, con movimientos esporádicos como saltos y carreras. Los marcadores para distinguir el juego locomotor son: carreras, saltos, trote y sacudida de cabeza.

Esta actividad se ve favorecida cuando se aumentan los metros cuadrados por cerdo en el alojamiento. Este tipo de juego es el que podría reflejar más el nivel de bienestar en el que se encuentra un individuo.

b. Juego con un objeto: Este corresponde a la manipulación de artículos inanimados mediante conductas como: hozar, mordisquear, masticar, olisquear, empujar, golpear y lamer. Para fomentar esta actividad se les ofrece enriquecimiento ambiental a los cerdos de todas las edades, esto puede ser con: pelotas de goma, cadenas de metal, lazos de fibras naturales (“mecate”), sustrato para cama, etc.

Cuando no tienen acceso a estos recursos, los cerdos manipulan las instalaciones (bebedero, tapetes de goma, pisos emparrillados) o a sus compañeros (masaje de barriga, mordida de orejas y cola) para redirigir este comportamiento. Para este tipo de juego no se ha encontrado efecto por el espacio por cerdo. Sin embargo, se ha observado que al proveer enriquecimiento ambiental se reducen los encuentros agonistas y se aumenta el juego con un objeto.

2) Juego social: Se caracteriza por ser interactivo y ocurre entre dos o más individuos que influyen en las acciones del otro. Este puede darse mediante conductas agresivas como luchar y morder, pero tiende a ser recíproco entre los involucrados.

El juego social incluye intrínsecamente comunicación compleja, cooperación entre congéneres y aprendizaje. Este comienza a verse entre los tres y cinco días de vida, y es raramente observado en cerdos que han alcanzado la madurez sexual. Puede ocurrir entre cerdos de diferentes camadas e incluye movimientos con la cabeza, empujones de hombros y barriga, mordidas a orejas y hombros, y persecuciones.

Estos encuentros asemejan a peleas de adultos, imitando las posturas. Para distinguir un el juego social de una pelea real, se ha mencionado el movimiento rotatorio de la cabeza como marcador. Para complementar el repertorio del juego en los cerdos se muestra en la Figura 2.

Un etograma: Algunas estrategias para fomentar el juego Como se ha mencionado, los animales sólo juegan cuando están bien alimentados, sanos y no son sometidos a condiciones estresantes, lo cual, si se analiza está de la mano con las “Cinco libertades”.

En cuanto al juego social, este va de la mano con la estabilidad social del grupo. Para el mantenimiento de esta estabilidad es esencial el reconocimiento de los compañeros de la misma especie; cuando esto no ocurre pueden aumentar los encuentros agonistas y con esto afectar el bienestar, y por ende disminuir el juego o haber un juego desviado.

Por ejemplo, los ambientes con altas concentraciones de amoniaco y/o n-butanol, pueden afectar la comunicación olfativa de los cerdos y esto dificultar el reconocimiento entre compañeros o familiares. Esto podría explicar lo que hallaron O`Connor y colab. (2010) en un estudio donde expusieron a un grupo de cerdos jóvenes a 20 ppm de amoniaco y el otro grupo a un ambiente libre de amoniaco: encontraron mayor concentración de cortisol en saliva y menor presentación del juego en los cerdos expuestos a las 20 ppm de amoniaco.

Los cerdos que son criados en ambientes aburridos, con pocos estímulos, y/o hacinados, no pueden expresar su repertorio de juego completo. Además, estos pueden mostrar un juego agresivo desviado, lo que puede provocar pobres habilidades sociales en su vida adulta. En cuanto al juego individual, el juego locomotor se ve favorecido cuando se aumentan los metros cuadros por cerdo como sucede en los alojamientos alternativos, mientras que el juego con un objeto será facilitado con el enriquecimiento ambiental, como ya se mencionó anteriormente.

Conclusión

La evaluación del bienestar animal es compleja y es difícil identificar nuevos indicadores. El enfoque en las conductas positivas puede proporcionar una evaluación más completa. El juego es un comportamiento que por sus características puede ser un indicador sensible del bienestar en cerdos jóvenes.

Fomentar su presentación es asegurar que se le está proporcionando todo lo necesario al animal para que tenga más y mejores herramientas para hacer frente a los retos que son expuestos. Aún hay mucha investigación por hacer sobre este comportamiento como el juego en cerdos adultos, la importancia de la cohesión de grupo, de la edad al destete, la relación que existe con el estado de salud, los cambios en las condiciones ambientales e inclusive el impacto en la productividad. Así como también su importancia o bien su valor evolutivo.

Cada vez existen más evidencias del beneficio de un buen cuidado de los animales de producción, ya que no sólo ofrece ventajas para ellos, sino también para los productores. Un animal en un óptimo bienestar representará menor inversión en antibióticos y un menor gasto energético, lo que se traduce en mayor productividad. Como se dice coloquialmente es un ganar-ganar.


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