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8 de Octubre de 2019
Formiato sódico en alimentación porcina

En el combate antimicrobiano en la nutrición se utilizan elementos que son corrosivos, y tienen un olor hediondo. Estos se pueden evitar usando sales de ácidos orgánicos.

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La producción ganadera está permanentemente sometida a cambios que condicionan de manera muy importante la rentabilidad de las empresas. Globalización, normativas de bienestar animal, bioseguridad, etc. son elementos que escapan del control de nuestras industrias pero que condicionan seriamente su viabilidad. Uno de estos factores es el precio de la nutrición, que muy a nuestro pesar, ha tomado protagonismo creciente en los últimos años.

Es por este motivo que la optimización de costes en alimentación animal es un factor clave para la rentabilidad de las producciones y, por tanto, el empleo de aditivos en los procesados debe estar plenamente justificado en función de los objetivos de su inclusión. Desde hace más de 40 años, los ácidos orgánicos se han utilizado en alimentación animal por ser eficaces en el control de la carga microbiana de los balanceados (efecto antimicrobiano), por mejorar la digestibilidad de los procesados (efecto acidificante) y, como consecuencia, por ser un factor de equilibrio de la flora digestiva.

En la práctica, esto se traduce en mejores conversiones (ahorro en costes de alimentación), y reducción de los problemas entéricos (ahorro en tratamientos preventivos o curativos, mayor velocidad de crecimiento). Sin embargo, los ácidos orgánicos tienen el inconveniente de que son corrosivos, destruyen materiales no resistentes a su acción, y tienen un efecto acre para el olfato, lo que supone una molestia para los operarios que los manipulan. Estos dos efectos se pueden evitar mediante el uso de sales de ácidos orgánicos.

El formiato sódico es una sal sódica de ácido fórmico, que contiene una elevada concentración de ion formiato altamente disponible y es de fácil manejo. No es corrosivo, no es molesto para las personas, y no reacciona con otros ingredientes de los piensos, concentrados o correctores. Desde hace años se ha estudiado su efecto sobre las producciones animales con resultados claramente positivos, especialmente en ganancia de peso y conversiones. En la tabla siguiente se comparan los resultados obtenidos en 2 grupos de lechones entre las semanas 1 y 4 postdestete.

Un grupo recibió una dieta control, mientras que al segundo grupo se le alimentó con la dieta control más formiato sódico (ProPhorce AC 299, Perstorp). Los animales alimentados con el formiato sódico obtuvieron mejoras estadísticamente significativas, frente al grupo control, en ganancia de peso e índice de conversión. No se observaron diferencias en consumo entre los dos grupos (figura 1).



Figura 1: Prueba en lechones (1-4 semanas post-destete). (De Schothorst, 2005)

Su eficacia en el control de bacterias es así mismo bien conocida, resultando ser un potente bacteriostático frente a enteropatógenos. En figura 2 se observa cómo el formiato sódico frena el crecimiento de Salmonella java y Echerichia coli, pero apenas afecta el crecimiento de Lactobacilus plantarum.

El efecto bacteriostático solo afecta a bacterias patógenas, mientras que bacterias acidófilas, como Lactobacilus, mantienen su capacidad de crecimiento, lo que favorece el desarrollo y predominio de la flora intestinal acidófila. El predominio de las bacterias acidófila www.perstorpfeed.com favorece un proceso digestivo más eficaz y proporciona una mayor estabilidad y resistencia de la flora a desequilibrios provocados por bacterias patógenas o situaciones de stress.


Figura 2: Impacto del formiato sódico (ProPhorce AC 299) sobre el crecimiento de enterobacterias (CCL, 2008)

El formiato sódico tiene un comportamiento óptimo como acidificante, pero es además una excelente fuente de sodio altamente disponible. Este hecho que permite reducir uso en los piensos de otras fuentes de este mineral, con el consiguiente ahorro económico. El interés de la inclusión de fuentes de sodio en la formulación de los piensos tiene 2 objetivos: alcanzar los requerimientos nutricionales básicos, e incrementar el balance electrolítico de los piensos. El balance electrolítico (dEB) establece la relación entre aniones y cationes de un pienso. Las fórmulas para su cálculo son varias, pero por motivos prácticos la más utilizada es la formulada por Mogin (1981):

dEB (mEq/kg)= Na+ + K+ - Cl

Tanto el ion sodio (Na+) como el ion potasio (K+) incrementan el dEB. Un incremento del dEB se relaciona con mejores producciones. El nivel óptimo del dEB es un parámetro bien definido que varía en función de la especie, tipo de producción y edad de los animales (Figura 3).


Los valores de dEB recomendados están definidos en base a la recopilación y estudio de trabajos publicados en distintas especies y fases de producción. Uno de los más recientes es el realizado por el INRA (2009) en el que se establece la curva de crecimiento en cerdos en relación al dEB de los piensos empleados en 11 pruebas publicadas. Los resultados en ganancia media diaria se presentan en la figura 4.


Figura 4: Crecimiento y dEB en cerdos de engorde (INRA, 2009)

Las dos fuentes de sodio más comúnmente utilizadas en alimentación animal son la sal y el bicarbonato sódico. La inclusión de sal está muy limitada por que aporta cloruros, que alteran los procesos de absorción del agua y electrolitos en el intestino provocando blandeo en las heces y diarreas.

El bicarbonato sódico es, además de una fuente de sodio, un poderoso agente tampón. Este efecto tampón es negativo para los animales monogástricos, ya que dificulta la acidificación gástrica que es fundamental en el proceso digestivo. Una insuficiente acidificación gástrica conlleva una menor capacidad de digestión de las proteínas y menor tiempo de retención del alimento en el estómago.

Estos dos efectos provocan una deficiente pre-digestión del pienso, lo que reduce la absorción de nutrientes en el intestino y favorecen el desarrollo de enteropatógenos en los tramos distales del intestino. El formiato sódico es una fuente de ion formiato altamente disponible, de fácil manejo y no corrosiva que favorece los procesos de acidificación gástrica; y, al mismo tiempo, una fuente de sodio altamente disponible que no aporta cloruros, ni tiene efecto tampón.

ProPhorce AC 299 formiato sódico de alta concentración y fluidez, fabricado por Perstorp con el objetivo específico de evitar procesos de apelmazamiento, muy común dada la elevada higroscopicidad del formiato sódico en estado natural.

Por: Jose M Ros

Veterinary Perstorp Performance Additives

 


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